
Resumen de la Oración de Recogimiento
Preparación
Elija un lugar tranquilo. Si lo desea, utilice el temporizador de oración.
Sentado cómodamente y con los ojos cerrados, respire profundamente y exhale con lentitud. Repita esta respiración profunda varias veces. Relaje gradualmente todo su cuerpo.
A continuación, aquiete su mente. Reconozca cualquier pensamiento que surja y entréguelo a Dios. Entre estos pensamientos se incluyen reflexiones, sensaciones corporales, emociones, recuerdos e imágenes.
Encuentro con el Señor
Recuerde que usted se encuentra en la presencia de Dios. Recuerde también que Jesucristo, nuestro Señor resucitado —verdadero Dios y verdadero hombre—, habita en su interior. Siéntese en silencio junto a Jesús, consciente de su presencia dentro de usted. No es necesario que piense en Él, ni que razone sobre Él, ni que se forme una imagen suya. Simplemente mírelo con los ojos de la fe. Y, desde la fe, sea consciente de que Él lo está mirando a usted.
Cuando note que su mente divaga, dirija de inmediato su atención de nuevo hacia el Señor presente en su interior. Si su mente vuelve a divagar, dígase a sí mismo —sin juzgarse—: «Mi mente está divagando de nuevo», y con suavidad dirija su atención nuevamente hacia Jesús dentro de usted.
Permanezca en esta oración durante 20 o 30 minutos.
A medida que su tiempo de oración llegue a su fin, abra los ojos. Continúe sentado cómodamente durante unos minutos más, tomando conciencia gradualmente de su entorno.
Si lo desea, puede concluir su tiempo de oración rezando —lenta y reflexivamente— el Padrenuestro, el Avemaría o alguna otra oración.